ZEN Y COLIBRIES

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Durante mis vacaciones en California he convivido con viejos hippies, asistido a un concierto entre secoyas, andado por senderos de la Sierra Nevada, y probado los vinos regionales. Así que cuando me invitaron a un retiro de meditación Zen, lo tomé como una oportunidad de agregar algo más a mi experiencia Californiana.

Esta tradición Japonesa me era completamente desconocida, y no tenía idea de que esperar. Y sin embargo me sorprendió descubrir que me resistía. Me molestaba no tanto la intensidad del régimen- comenzó a las 5 a.m. e incluyó 10 meditaciones sentadas de media hora, y otras varias meditaciones andantes- sino más bien la pompa y ceremonia que me eran incomprensibles. Hasta la hora de comer consistía de elaborados rituales, con instrucciones precisas sobre donde colocar los platos y cubiertos, como desdoblar y volver a doblar la servilleta, y como lavar los trastes.

Tuve que recordar varias veces que era yo su invitado, y que la misa Católica con que crecí debe también ser algo bastante extraño para alguien que nunca antes la ha vivido.

Al finalizar sentí como que había pasado la mayoría del tiempo simplemente intentando superar mis perjuicios. Cuando terminó el día y llegó el momento de compartir nuestras experiencias con el grupo (usando la voz por primera vez ese día), me sorprendió la sinceridad con que los demás rebosaban con una gratitud que yo no sentía. Yo solo pude murmurar un desanimado (si no es que insincero) “gracias”.

Al principio pensé que la experiencia había sido en vano, aunque eso resultó ser falso tras pensarlo más profundamente. Los rituales de alimentación, que me parecieron tan desagradables, habían de hecho fomentado en mi una profunda gratitud por el simple hecho de comer. Y el silencio obligatorio, que disfrute, me hizo mucho más consiente de mis palabras en los días siguientes. Tanto de lo que decimos es parloteo vacío, peor que el silencio. Y fue bueno recordarlo.

Aún así, sentí que me había perdido de algo que disfrutaron los demás participantes. A algunos la experiencia transcendental los llevó al borde de lágrimas, mientras que yo luché constantemente por controlar  impulsos groseros.

Una vez terminado el retiro, acampamos junto a un rio entre montañas. El campamento estaba vacío y fuimos los únicos allí. Llegamos a un lugar realmente bello, al borde de un prado con senderos que penetraban al bosque y a lo largo del río.

Así que al día siguiente desperté temprano y salí a explorar. Al entrar al bosque recordé (mal) aquella cita de Muir, o de Emerson- o quizá de Whitman o Thoreau- sobre como los bosques son lugares sagrados que ponen en vergüenza a cualquier catedral.

Al bajar al río, vi que estos también son sagrados y me pregunté como es posible que lo hayamos olvidado. Aquí caminé descalzo no porque cumplir con las formas, sino por GUSTO.

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Me asombré de como las hojas iluminadas por el sol y reflejadas en aguas claras y tranquilas revelaban un arte sin igual en todos los museos que he visitado.
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Pronto llegué a lo que solo puedo describir como un jardín de colibríes. Los bancos del río estaban cubiertos de flores silvestres que pululaban con el ronroneo del vuelo de innumerables colibríes. Observé como se perseguían, subiendo alto entre las copas de los árboles, y  volviendo al ras del piso en caída libre de la que salían al último instante, descansando en una flor para comer un poco antes de continuar la persecución.
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Y al ver como sus plumas destellaban en distintos colores al captar la luz del sol de cierto modo, surgieron mis lagrimas. Supe que en 5 minutos al aire libre había aprendido más que en todo un día dentro de un templo.

Y es que hay más de Dios en un solo colibrí, que en todos los rituales y ceremonias del Hombre.

 

David Nuñez es biólogo, fotógrafo y autor de   varios libros sobre la fauna del Caribe Mexicano, así como miembro fundador de  Mexiconservación.

2 responses to “ZEN Y COLIBRIES

  1. Beautiful, David. And your photos… stunning. Do you realize that the Native Americans considered the hummingbirds to be symbols of joy and the dragonfly a symbol of illumination? How can I follow your blog? I don’t see a button here and am not on facebook regularly enough to catch your words.

    • Thank you, I am so glad you liked it. And no, I did not know that! Thanks for sharing. If you go to wordpress.com, on the righthand side there is a Blogs/Follow button. Click on the Edit button next to it and then enter “mexiconservacion.wordpress.com” and press the Follow button. Does that make sense?

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